Monday, September 6, 2010

El Ecologista Nuclear

agost 9, 2009 by Joan Massoni · 1 Comment 

“Una nueva asociación pro nuclear llega a España”

Vagando a mediados de marzo por una conocida librería del barrio barcelonés del Raval, el  título de un libro me hizo arquear la  ceja como el mismísimo Carlos Sobera. El libro era El Ecologista Nuclear.

El Ecologista Nuclear (Espasa: 2009) es obra de Juan José Gómez Cadenas. Al leerlo, pensé, ¡qué oxímoron!  Esta figura retórica, provoca siempre una sensación antitética y paradójica en quien la lee por la tensión contradictoria de sus palabras. Otros ejemplos de oxímoron son “hielo abrasador” de Quevedo o “silencio ensordecedor”.

La portada del libro contribuye a reforzar la paradoja del título. Se puede ver un pintor con un sombrero de paja y una paleta en la mano que pinta un campo de amapolas y árboles con troncos en forma de chimenea. El artista que se encuentra, efectivamente, en un campo de flores silvestres, no está frente a unos árboles sino frente a una central nuclear que emite vapor de agua de manera incesante.

Uno de los grandes objetivos de este principio de siglo XXI es conseguir reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera para frenar el cambio climático producido por el consumo de energías fósiles (petróleo, gas y carbón). Los principales frentes de este duro combate están en el transporte y en la producción de electricidad. Se pretende conseguir  tanto la mejora de la eficiencia energética como  la reducción del consumo de energía.

A causa de la crisis económica, en los primeros meses del año, el consumo eléctrico ha sido menor que en el mismo periodo del 2008, según los datos de Red Eléctrica Española. Es un aspecto positivo porque cuanta menos energía se consume menores son las emisiones de CO2 en la atmósfera.

En esta lucha capital, las energías renovables están empañadas del halo de la innovación porque son uno de los símbolos de la economía moderna basada en un concepto de crecimiento diferente al de antaño, en el que únicamente se perseguía el crecimiento anual de la economía. Solo importaba crecer pero no de qué modo.

España por primera vez en mucho tiempo es líder en algo. Se ha puesto al frente en la implantación en este tipo de instalaciones de producción eléctrica, al lado de países como Alemania o Dinamarca. Un hecho que lo demuestra es que el presidente de  Estados Unidos, Barack Obama, se ha interesado recientemente por los parques eólicos españoles.

Algunos autores han apuntado que nos encontramos en medio de lo que se conoce como la encrucijada energética, es decir, un momento en el que tenemos que decidir cómo produciremos nuestra energía en el futuro para cumplir los objetivos de Kyoto. Los temas energéticos son claves para cualquier estado y, por su sofisticación, se tienen que planear a largo plazo.

En torno a todo este debate sobre la energía también es relevante el futuro de la industria nuclear en España, es decir, si debemos cerrar las centrales existentes, mantenerlas o si cabe hacer más. Los movimientos ecologistas, por su parte, se han encarnizado contra esta fuente de energía  a través de grandes campañas informativas y publicitarias.

A lo largo del año 2009 se van a tomar importantes decisiones sobre la energía nuclear en España. El Gobierno, de momento, ha impuesto una multa de 15,4 millones de euros a la central de Ascó por unas fugas radioactivas producidas en dicha central. Además, este julio el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero tiene que decidir si la central nuclear de Garoña continúa o cesa su actividad. A nivel internacional, se celebrará el próximo diciembre en Copenhague la “Conferencia del Cambio Climático” donde se abordará el escenario post-kyoto y el papel que debe jugar la energía nuclear en la lucha contra el calentamiento global.

Quizá por esta razón el tema de la energía nuclear está cobrando interés en España. De hecho este año y el pasado están siendo bastante prolíficos por lo que respecta a la producción de libros que abordan el tema nuclear con títulos como: El Espejismo Nuclear, por qué la energía nuclear no es la solución, sino parte del problema o ¿Nucleares, por qué no? Ambos con  un título que les posiciona. Pero, ¿y El Ecologista Nuclear?   

Para obtener respuesta a estas preguntas, decidí ir a Valencia en busca de Juan José Gómez Cadenas. Quería comprobar de dónde venía eso del “ecologismo nuclear” y explicarme cómo se puede ser ecologista y nuclear a la vez.

 

Valencia


Foto: Joan Massoni

Foto: Joan Massoni

 

 

Juan José Gómez Cadenas (Cartagena, 1960) trabaja en Burjassot.  Es catedrático excedente de Física Atómica y Nuclear. Actualmente es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) – que depende del Ministerio de Ciencia e Investigación. – y director del Grupo de Física de Neutrinos del Instituto de Física Corpuscular de Valencia. Ha estudiado un máster en la Universidad de Stanford.

Una de las primeras cosas que me sorprendió de este científico es que hablaba un dialecto del catalán parecido al de las Terres de l’Ebre (zona sur de Catalunya). La causa es que vivió en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona) donde intenta ir una vez al año. Ha residido en varios sitios a causa de la profesión de su padre, quien era marino. Entre Estados Unidos y Ginebra ha vivido veinte años en el extranjero.

Otra cosa que me llamó la atención es que en su despacho había varios ordenadores Mac. A Juan José, al que le gusta escribir, sonríe al afirmar: “cuando llegó a casa, en lugar de poner la tele, me pongo a escribir”. En 2008 publicó Materia Extraña, un thriller científico.

Tiene una manera de explicarse muy provocadora y conciliadora a la vez. Critica sin ningún tipo de tapujo pero, sabe arrimar el hombro a su adversario cuando lo cree conveniente.

La primera pregunta de mi entrevista era inevitable: – Cuénteme, ¿cómo se puede ser ecologista y nuclear a la vez?

Me respondió: “¡Es importante sacar hierro a las palabras! Uno de los problemas que tiene nuestra sociedad de comunicación rápida es que las palabras se transforman muy rápidamente en clichés”.

Para Gómez Cadenas, ecologismo es ganas de estar activo y de hacer cosas para reducir la huella ecológica: el impacto del hombre en la tierra, “¡Esto es ecologismo!”

Gómez Cadenas plantea el ecologismo desde un punto de vista muy actual, es decir, desde el combate al cambio climático. No se puede negar, que en esto, está a la última: para él, la manera más efectiva de solucionar las emisiones de CO2 y satisfacer nuestras necesidades energéticas es producir la electricidad con energía nuclear. A diferencia de Greenpeace, no cree que sea posible producir la electricidad  procedente de “un mix 100% renovable” (solo con energías renovables) en las próximas décadas.

El científico sostiene que el jaque al cambio climático pasa por tomar decisiones. Desde esta posición de “ecologista nuclear”, las renovables no están suficientemente desarrolladas científicamente como para satisfacer nuestras necesidades energéticas. En las renovables, aprecia algunos problemas, como por ejemplo, en la eólica que el viento no sopla cuando lo necesitas, o  en la solar fotovoltaica, que es poco productiva.

Así pues, se considera ecologista en referencia al objetivo de reducir las emisiones de CO2 pero, está muy alejado de los movimientos verdes o ecologistas. Gómez Cadenas valora Greenpeace positivamente, pero desde un punto de vista histórico: su aportación en los años 70, afirma, “ha conseguido que la sociedad y los políticos tomen conciencia de que los problemas del ambiente se tienen que tener en cuenta”.

Por otro lado, opina que “los grupos ecologistas son dogmáticos cuando dicen que la energía nuclear y el ecologismo no son compatibles. El objetivo es combatir el cambio climático y ser ecologista significa encontrar todas las soluciones posibles”.

En referencia al concepto de “ecologista nuclear”, Carlos Bravo, presidente de Greenpeace en España, opina que “no se puede llamar ecologista a quien está a favor de la industria nuclear  porque no es sostenible. Es una falacia y una perversión del lenguaje propia de este movimiento de confusión que está promoviendo la industria nuclear para intentar confundir a la opinión pública”.

Otro argumento ad auctoritas de los ecologistas nucleares es que tienen en su haber al histórico ecologista James Lovelock. El  autor de la Hipótesis de Gaia, según la cual la Tierra funcionaría como un ser vivo, escribió que para combatir el cambio climático solo podíamos hacerlo mediante la energía nuclear:

“Soy un «verde», [...] pero soy, sobre todo, un científico. Por ello, invito a mis amigos entre los verdes a reconsiderar sus ingenuas creencias sobre el «desarrollo sostenible» y que este y ahorrar energía es todo lo que se precisa. Sobre todo deben abandonar su testaruda oposición a la energía nuclear. Incluso si tuvieran razón en cuanto a sus riesgos –y no la tienen–, su uso como fuente segura y fiable de energía implicaría una amenaza despreciable comparada con el auténtico riesgo de olas mortíferas de calor y elevaciones del mar que amenazarán todas las ciudades costeras del mundo. La energía renovable suena bien, pero hasta el momento es ineficiente y cara. Tiene un futuro, pero carecemos ahora del tiempo necesario para experimentar con fuentes de energía visionarias: la civilización está en grave peligro y tiene que usar la energía nuclear o sufrir el daño que le causará nuestro airado planeta”. 

Otro de los gurús del “ecologismo nuclear” es el canadiense Patrick Moore por tratarse de uno de los fundadores de Greenpeace que abandonó la organización y que optó por la energía nuclear. Carlos Bravo, el presidente de Greenpeace en España explica que Moore fue uno de los fundadores de Greenpeace hace veinticinco años pero que dejó de serlo, “como Josep Piqué fue comunista” [y ahora es liberal].

Carlos Bravo se defiende de las acusaciones de que los de su asociación son dogmáticos respondiendo que ellos siempre han participado en todos los debates y que “ahí están las hemerotecas”.

Más allá de que el término ecologista evolucione o mantenga un significado unívoco, el movimiento ecologista nació muy asociado al pacifismo y como movimiento antinuclear, ya que la energía del átomo se desarrolló para aplicaciones bélicas. Como subraya Gómez Cadenas, “este es su pecado original”. Las bombas de Hiroshima y Nagasaki hicieron que la conciencia antinuclear cuajara. Para este físico “se comprende esta mala prensa, pero la historia hay que superarla. La energía nuclear no tiene que pagar por pecados que no le corresponden”.

Explica que la opinión que se tiene de la energía nuclear es una mezcla de: “supersticiones, medias verdades y grandes mentiras”. A este respecto, hay dos críticas que le molestan especialmente:

En primer lugar, que es sucia, porque “básicamente emite vapor de agua. La propaganda del gas natural, siempre son unas hojitas verdes. Una central nuclear emite mucho menos CO2 que una central de carbón o de gas”.

En segundo lugar, le enoja que digan que es insegura porquesegún el position paper de la Agencia Internacional de Física- ¡Que no es la poderosa industria nuclear!- defiende que de todas las maneras de producir electricidad la energía nuclear es la que ha causado menos muertos, a pesar de que en Chernóbil murieron 50 personas y los efectos indirectos fueron graves. Y en el otro famoso accidente nuclear, en Three Mile Island, no murió nadie”, afirma Gómez Cadenas.

Otro de los reproches que hace el ecologista nuclear es “el uso de palabras comodín que no quieren decir gran cosa”. Un ejemplo que pone es el uso del adjetivo «sostenible»: “Es un buen concepto, pero el problema es que hoy en día todo es o no es sostenible”.

Respecto de la palabra sostenible, recuerdo el tertuliano Miquel Porta Perales que se burló del Conseller de Interior de la Generalitat de Catalunya, Joan Saura, ironizando sobre “la diosa sostenibilidad” por el hecho de que el líder ecosocialista la utiliza a menudo. Carlos Bravo opina que es un concepto muy gastado por los políticos, pero que la definición de proyecto sostenible está claramente definida.   

Juan José Gómez Cadenas quiere transmitir una idea muy clara del porqué opta por la energía nuclear. El científico ve en la mayoría de críticos falta de rigor en sus estudios y sostiene que la gente tiene miedo de la energía nuclear por su complejidad y porque vivimos en una sociedad hipocondríaca“. Es relativista en los riesgos de la energía nuclear y alerta que “fumarse un cigarro o ir en avión también tiene riesgos”.

Alude en todo momento a la necesidad de un debate social en materia de energía, sin apriorismos. Cree en el debate científico y le molestan las teorías conspirativas sobre la energía nuclear, en el sentido de que cualquier posición a favor de esta energía es “¡una maniobra de la poderosa energía nuclear! Se puede estar en contra de algún aspecto concreto de la energía nuclear pero, no genéricamente, como no se puede estar en contra de la alimentación industrial en genérico”, manifiesta el científico de Cartagena.

De las grandes críticas que se hacen a la energía nuclear, la que más acepta es el tema de los costes: “es indudable que las centrales nucleares son caras. Si el Estado no da ningún tipo de ayuda, no se harán centrales nucleares”, augura Gómez Cadenas. También prevé que “con las nucleares se ha tirado mucho dinero, pero también lo haremos con las renovables”.

El científico que más habla del fracaso económico de las centrales nucleares es Marcel Coderch, coautor del libro El Espejismo Nuclear (Los Libros del Lince: 2008) junto con la periodista Núria Almiron. Gómez Cadenas manifiesta que de todos los tipos de críticos del tema nuclear, “científicos como Marcel son los que utilizan argumentos más razonables y con los que vale la pena debatir”.


 

Foto: Joan Massoni

Foto: Joan Massoni

 

 

Marcel Coderch (Olot, 1953) se doctoró en Ingeniería Eléctrica e Informática por el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) tras obtener el título de Ingeniero de Telecomunicaciones por la  UPC (Universitat Politècnica de Catalunya). Actualmente es miembro del Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible de la Generalitat de Catalunya, secretario de la AEREN – ASPO Spain (Asociación para el Estudio de Recursos Energéticos) y vicepresidente de la CMT (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones). Es analista del Real Instituto Elcano, miembro del capítulo catalán del Club de Roma, y participa en diversas organizaciones no gubernamentales en defensa de los valores ecológicos y medioambientales. Escribe con frecuencia en revistas y diarios sobre asuntos de política energética.

Entrevisté a este científico de la Garrotxa en las alturas de la Torre Mapfre de Barcelona. Su posición sobre la energía nuclear es que no ve futuro en las centrales nucleares, principalmente, por una cuestión económica. Coderch sostiene que el problema que tiene la energía nuclear es de costes: “fueron y son antieconómicas. Pero a lo mejor hay gente que quiere experimentarlo. Yo digo, si alguien quiere perder 1700 millones de euros que haga una nuclear” [en referencia al reactor encargado por el Gobierno finlandés a la empresa francesa Areva].

A este respecto, Gómez Cadenas argumenta que “construir una central nuclear tiene un elevado coste económico en la primera que haces, pero a la larga son muy rentables”. Pone el ejemplo de Francia que “tiene el kilovatio de electricidad más barato de Europa”. El país galo produce su electricidad en un 80% de la energía nuclear.  Sobre las centrales nucleares francesas, Coderch, en cambio, declara que “nadie sabe cuanto han costado”.

Otro de los debates importantes en el tema de la energía es si las centrales nucleares y las energías renovables son compatibles. Coderch explica que “con una central nuclear o haces mil seis cientos megavatios o no haces nada, no hay término medio. En cambio, con las renovables puedes ir controlando la demanda según vaya subiendo. El problema de las renovables es que tienen una generación aleatoria en función de las condiciones climáticas, en cambio las nucleares solo pueden ir continuadamente porque encender y apagar una central nuclear cuesta muchas horas”. Por eso, Coderch expone que “si tienes muchas renovables en un sistema no puedes tener mucha nuclear”. Pone el ejemplo, una vez más, de Francia, donde la energía eólica no les cabe en la red porque tienen mucha nuclear. El argumento de Gómez Cadenas es que “si tienes una energía tan potente como la nuclear, la aprovecharás al máximo”.

En Valencia tuve la impresión de que Juan José Gómez Cadenas ama la ciencia y que ve en la energía nuclear más ventajas que inconvenientes. Se postuló como un científico independiente que rehusa las ortodoxias. En todo momento se planteaba las cuestiones del adversario científico y expresaba una gran simpatía y admiración por Marcel Coderch. Pide un debate abierto con él en una mesa de trabajo conjunta y se ve capaz de convencerlo.

En el dilema de si más energía nuclear o más renovables, Gómez Cadenas reconoce que si él ahora fuera joven se sentiría muy interesado en las renovables. Un hecho biográfico le ayudó a coger cariño a la energía nuclear. Fue cuando ganó una beca en cuarto de carrera de físicas para hacer unas prácticas estivales en la central nuclear de Cofrentes. Aquel verano, “me lo pasé muy bien”, asegura.

Así pues, el “ecologismo nuclear” se implanta en España con Juan José Gómez Cadenas. Él lleva la sucursal en el Estado español de la asociación AEPN (Association des Éscologistes Pour le Nucléaire), EFN en inglés (Environmentalists for Nuclear) y APEN en castellano (Ambientalistas para la energía nuclear). De ahí que en la portada del libro el Ecologista Nuclear haya exactamente la misma imagen que en la del libro del científico francés Bruno Comby Environmentalists  for nuclear energy.

APEN es una asociación con nueve mil miembros y simpatizantes en cincuenta y seis países, presidida por el francés Bruno Comby (graduado en la École Polytechnique de París e hizo un posgrado de física nuclear).

Entre sus miembros de honor tienen a nuestros ya conocidos James Lovelock y Patrick Moore, que han hecho un prólogo al libro de Bruno Comby Environmentalists For Nuclear Energy (TNR:1994). La asociación informa principalmente en su web www.ecolo.org


París

Con el objeto de saber más sobre APEN (Ambientalistas para la energía nuclear), viajé a París para entrevistarme con Bruno Comby nacido en Rochefort sur Mer, una ciudad cerca de Burdeos, en 1960.

El cuartel general de la asociación está en Houilles, un pequeño pueblo a catorce kilómetros de París. ¡Cuál fue mi sorpresa al comprobar que la sede principal de esta asociación con ramificaciones en tantos países estuviera en la propia casa de Comby!

En una estantería del comedor tiene expuestas sus diez publicaciones en diferentes idiomas. Entre otros libros sobre cómo llevar un estilo de vida saludable ha publicado: Cómo liberarse del tabaco, Elogio de la siesta, Intensifique su inmunidad, Control del estrés e ¡Insectos: qué delicia!


 

Foto: Joan Massoni

Foto: Joan Massoni

 

Antes de comenzar la entrevista, me pude hacer una idea de la zona, pues acompañé al científico a la oficina de correos, a un restaurante –donde comimos, al hipermercado y al concesionario a comprar un recambio para su vehículo. Durante la entrevista me ofreció amablemente un amplio surtido de frutos secos entre los cuales a simple vista no había incluido insectos.

Al igual que Juan José Gómez Cadenas,  Comby ha residido en el extranjero debido al trabajo paterno: en EEUU, Canadá, ¡y en la jungla africana!

Además de la asociación, preside otra institución, más relacionada con sus libros. Se trata del Institut Bruno Comby, con sede también en su casa. En su página web se ofrece como habitual conferenciante sobre las materias de sus libros.

Ambientalistas por la energía nuclear se presenta como una asociación internacional sin ánimo de lucro que tiene el propósito de informar al público, a los políticos y a los periodistas de los beneficios de la limpia energía nuclear. Y en una perspectiva más general, sobre la energía y el medio ambiente.

Comby se define como ecologista, tal como Gómez Cadenas, en favor de la energía nuclear como vía para luchar contra el cambio climático, pero, la diferencia entre uno y otro reside en la manera de referirse a los ecologistas (desde los políticos verdes hasta grupos ecologistas). Mientras que Gómez Cadenas critica el lenguaje ecologista, Comby va más allá y considera que “no son auténticos ecologistas” y que los partidos políticos verdes son “los peores políticos que nunca se haya visto”.

El científico francés justifica la aparente contradicción del término “ecologismo nuclear” porque el público ha recibido publicidad antinuclear durante los últimos veinticinco años. Para Bruno Comby, ser ecologista es “provocar el mínimo impacto en el medio ambiente. Yo estoy a favor de la conservación de la energía”.

Comby explica de Lovelock que “es un amigo personal y un colega partidario de la energía nuclear. Coincidimos por primera vez en 1997 y tres años más tarde le visité para pedirle que escribiera el prólogo de mi libro Environmetalists for Nuclear Energy, y aceptó”.

Se queja de que los partidarios de la energía nuclear no son comprendidos y que nos encontramos en una doble crisis: climática y energética, y que el problema es más grave de lo que la gente piensa. Alega que “si nosotros queremos ordenadores, volar en avión y ver la televisión necesitamos energía. También requerimos energía si queremos comida barata. Europa occidental no es perfecta pero tiene comida para todo el mundo”.

Según Comby, la energía nuclear puede hacer un mundo mejor porque proporciona energía barata y limpia. En cambio expone que las renovables no son tan baratas ni tan limpias “cuando te das cuenta de la cantidad de molinos que tienes que poner para obtener al final tan poca energía”.

Sobre la viabilidad económica de las centrales nucleares, apunta que es la mejor inversión que un país puede hacer. A su vez reconoce que en Francia se ha podido llegar al 80% de producción eléctrica a través de la energía nuclear gracias a la crisis petrolera de los setenta. El precio del petróleo subió tanto que obligó a encontrar soluciones.  

Comby cuestiona la financiación de los grupos ecologistas y cuenta que él lleva muchos años en el tema energético y que “con los seguidores que tiene mi asociación, no tengo ni secretaria”.

Se siente admirado por la capacidad de comunicación de Greenpeace, que justifica diciendo que pueden contratar los servicios de grandes comunicadores y que hacen películas en Hollywood donde hay mucha propaganda. Por eso cree que la misión de APEN es “informar como organización independiente a la gente de los beneficios de la energía nuclear y del medio ambiente en general, porque a menudo se olvida la verdad o no se conoce”.

Comby decidió publicar su libro sobre la energía nuclear en 1994 y fundar APEN en 1996 porque vio que la gente creía, erróneamente, que la energía nuclear era perjudicial cuando en realidad, afirma, “es la más limpia”.

Sobre el tema del control de la demanda, piensa que a veces son más eficientes las decisiones individuales que las de los políticos. Pone de ejemplo que él se está construyendo una ecocasa.

Bruno Comby vive en una casa rodeada de jardín. En su terreno particular se está construyendo una casa ecológica con los materiales y los sistemas de calefacción y refrigeración más modernos en términos de eficiencia energética.

 

per al bloc
Foto: Joan Massoni

 

Foto: Joan Massoni
Foto: Joan Massoni

 

Uno de los avances más interesantes y prácticos en términos ecológicos de que dispone la nueva casa son los grifos con dos palancas en las que de una sale agua potable y de la otra no potable.

 

Foto: Joan Massoni
Foto: Joan Massoni

 

Por último, Comby me explicó que está estableciendo su asociación en España y que Juan José Gómez Cadenas es su representante en el Estado español.

 

Foto: Joan Massoni
Foto: Joan Massoni

 

Madrid

De París me fui a Madrid para cubrir Genera ‘09: la Feria Internacional de la Energía. En esta feria, que se celebró en Ifema (Feria de Madrid) del 12 al 14 de mayo, a parte de los estantes de los expositores hubo también conferencias sobre energía.

El Foro Nuclear que presentó en Genera ’09 la ponencia La energía nuclear hoy en España, lanzó al día siguiente la página web Yosoynuclear.org. El Foro Nuclear es una asociación donde está representada la industria nuclear: las eléctricas, las centrales nucleares, las empresas de ingeniería y servicios.

 

Joan Massoni
Joan Massoni

 

La presentación de la campaña corrió a cargo de Piluca Núñez, directora de comunicación del Foro Nuclear, de Xacomé Froufé, diseñador de los contenidos de página web, y –¡sorpresa!– de Juan José Gómez Cadenas.

Cuando leí la propaganda de la campaña, me extrañó que Gómez Cadenas apoyara una campaña financiada por el Foro Nuclear cuando en nuestra entrevista en Valencia se presentó como un científico independiente y comprometido en crear un debate científico alejado de la industria nuclear. 

En relación a la campaña, Piluca Núñez cree que “faltaba un lugar neutral para debatir sobre energía nuclear. En internet no había un espacio donde poner nuestras ideas”. Núñez explica que la web Yosoynuclear.org no es para nada una contracampaña a la de Greenpeace  Yosoyantinuclear.org: “Si el nombre se parece es que es bueno”. Sobre la multa que se ha impuesto a la central de Ascó, cree que no debería influir en el cierre de Garoña.

Al finalizar la presentación de la campaña pregunté al autor de El Ecologista Nuclear como podía ser que diera apoyo a esta campaña después de sus declaraciones de Valencia respecto a su independencia. El científico respondió que “yo me considero independiente de la industria nuclear pero es importante ser oportunista para crear debate”. Manifestó que si Greenpeace le ofreciera participar en su campaña, participaría. Añadió, además, que ha sugerido al Foro Nuclear que cree una revista online donde se publiquen artículos de su colega Marcel Coderch. Piluca Núñez respondió que le parecía bien.

Ya de nuevo en Barcelona, entrevisté de nuevo a Marcel Coderch. Acusa al Foro Nuclear de aprovecharse del cambio climático para promocionar la energía nuclear. Después de hacer un poco de broma sobre la agramaticalidad del nombre, alegó que no tendría problema en participar en Yosoynuclear.org, pero que le extrañaría que le invitaran, pues no le han llamado nunca y entiende que lo tienen clasificado como su enemigo número uno.

Balance

Con el tiempo se verá el recorrido que puede tener la implantación de APEN en España y el papel de Gómez Cadenas en el futuro de la energía nuclear. Hasta el día de hoy, el Foro Nuclear ya tiene enlazado en su página web el vínculo de ecolo.org, la asociación APEN que preside Bruno Comby.

Mientras, tanto Marcel Coderch como Juan José Gómez Cadenas esperan el ansiado debate, este cara a cara entre dos colegas. Al fin y al cabo, es importante el hecho de que Coderch sea un enamorado de la física nuclear –no de las centrales nucleares, que no han resuelto sus problemas. Y, como buen catalán, siempre argumenta: “es cuestión de hacer números”.

El “ecologismo nuclear” aporta nuevos elementos de debate en materia energética para el gran público. La posición de Bruno Comby es bastante diferente a la de Juan José Gómez Cadenas, en el sentido de que el francés se encuentra en un país con un modelo energético muy diferente al del español. El francés se puede permitir ser un apologista nuclear, por el hecho de que Francia produce su electricidad en un 80% de la energía del átomo. En cambio Gómez Cadenas, consciente de las incertidumbres por las que atraviesa la energía nuclear en España, apuesta por un tono más realista y conciliador que Comby. También es interesante el papel de Marcel Coderch como posición mediadora entre ecologistas y pro nucleares.

La industria nuclear parece ver una pizca de esperanza a sus intereses en autores tan sugestivos como Juan José Gómez Cadenas. Su obra advierte en positivo, más allá de que se sea pro o antinuclear, de que hay que abandonar los prejuicios a la hora de tratar el tema de la energía.

Por otra parte, cabe el peligro de que no se plantee un debate honesto en materia energética a los ciudadanos. Las dos partes enfrentadas, pro y antinucleares, ven todos los defectos en las posiciones del otro y, en cambio, en las suya tienen una fe casi religiosa.

Después de hablar con muchas personas de materia de energía, todas reconocen, más o menos abiertamente, que aquí lo que hay en juego es una serie de intereses económicos a los que nadie está dispuesto a renunciar.

Así que, los políticos, que tendrían que representar a los ciudadanos -frente a los legítimos intereses económicos que representa la industria nuclear y las empresas de energías renovables- no parecen tener claro qué hacer en materia de energía de cara al futuro.

Más allá de lo que sería óptimo en la acción contra el cambio climático, todos los países echarán mano primero de los recursos energéticos que tengan más a su alcance para garantizar su seguridad energética: provenga de energía fósil, nuclear o renovable.

El ejemplo es Alemania, que hace años era la quimera de los ecologistas al plantear el cierre de sus centrales nucleares en varias décadas y ahora, en cambio, como explica Hartmut Grewe, asesor energético del Gobierno de Angela Merkel, “en Alemania se construyen nuevas centrales de Carbón”.

¡Todo lo contrario de lo que conviene para reducir el CO2!

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Joan Massoni  - 22/05/09

Trabajo final del Máster en Periodismo BCNY


 

Comments

One Response to “El Ecologista Nuclear”
  1. Joan escrigué:

    Enlace recomendado sobre el diálogo nuclear en el que participaron Marcel Coderch y Juan José Gómez Cadenas.

    http://catedrasempresa.esi.us.es/endesared/espanol/jor_nuclear.php

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