La Vanguardia: ¿Economistas en crisis?
setembre 3, 2009 by Joan Massoni · 2 Comments

TRIBUNA
Jordi Gual – Economista jefe de la Caixa – 02/09/2009
La Reina de Inglaterra preguntó recientemente a la flor y nata de los economistas británicos por qué la profesión había sido incapaz de pronosticar una crisis financiera y económica tan brutal como la que ha padecido el mundo en los últimos dos años. Esta pregunta se la han hecho muchos ciudadanos. Nos coloca a los economistas en una posición, como mínimo, incómoda. Sin embargo, es una cuestión menor si la comparamos con la grave sospecha que pende sobre la profesión. En la opinión pública empieza a tener predicamento la tesis de que la ciencia económica habría contribuido a la debacle con el desarrollo de teorías que, o bien ignoraban factores clave de la economía o, lo que es peor, los excluían intencionadamente por motivos ideológicos, para propiciar una determinada agenda política favorable a la desregulación de los sistemas económicos.
Por lo que se refiere al pronóstico de la crisis, los economistas debemos ser modestos sobre la capacidad de previsión en sistemas económicos enormemente complejos, sujetos a una constante interacción con el entorno social y político. A lo sumo, el conocimiento económico puede aspirar a detectar periodos en los que algunos indicadores se sitúan en valores difícilmente sostenibles. En la crisis actual, advertencias de este tipo fueron hechas por algunos economistas destacados y algunas instituciones multilaterales, como el Banco Internacional de Pagos de Basilea, que advirtió repetidamente de los graves desequilibrios que se estaban acumulando. Sin embargo, en épocas de euforia, y por razones que tienen que ver tanto con la psicología humana como con los intereses de los diversos grupos sociales, es muy difícil ser portador de malas noticias y mas aún ser escuchado.
¿Ha estado la teoría económica dominante en el origen de las políticas económicas que nos han conducido al borde del abismo? Desde la perspectiva de mercados de intermediación financiera como el bancario, hace años que sabemos por la teoría económica y la experiencia que estos mercados están plagados de imperfecciones y exigen una intervención regulatoria para garantizar resultados socialmente aceptables. Sin embargo, a lo largo de las últimas décadas se han asentado fuertemente teorías de finanzas sobre la eficiencia de los mercados financieros cuando están organizados formalmente como en la bolsa. Estas ideas se han utilizado sin duda en el juego político, tanto para la defensa de opciones políticas determinadas como intereses empresariales concretos.
Por otro lado, probablemente el campo en el que la insuficiencia de los modelos teóricos ha sido más manifiesta es la macroeconomía. George Akerlof, un premio Nobel poco mediático pero profundamente innovador, ya advertía a principios del 2007 que nuestros modelos habían mejorado enormemente en rigor analítico, pero se habían basado en una visión de las motivaciones humanas poco realista, sin tener suficientemente en cuenta el contexto social en el que las personas adoptamos nuetras decisiones económicas.
La crisis no supone que la ciencia económica y los economistas estén en crisis, pero sí debiera ser una nueva y seria advertencia para la profesión. Un aldabonazo para redoblar los esfuerzos orientados a incorporar rigurosamente a nuestros modelos y a la enseñanza de la disciplina, tanto el complejo abanico de motivaciones reales de las personas, como la experiencia acumulada de muchos años en los que la economía internacional ha vivido períodos de auge, recesión, euforia y decadencia.
Jordi Gual. Economista jefe de La Caixa.
L’economia, com la Història, és una ciència plena de prejudicis. Quan t’enfrontes amb qualsevol texte d’aquestes disciplines, sempre has d’esbrinar alguna cosa sobre el seu autor per a estar previngut!
El meu amic Alessandro semmpre em recorda la frase de Bill Clinton: “Economy is stupid”.